Para el congresista y exjefe del Consejo Nacional de Inteligencia (CNI), Daniel Mora, el seguimiento a personajes de la oposición pudo ser realizado por alguna empresa privada de seguridad dedicada al espionaje."Cuando se destruyó el Servicio Nacional de Inteligencia (SIN) quedaron miles de agentes sin trabajo -unos 8,000 -, que se habían capacitado durante varios años para todos los niveles de inteligencia, ¿y qué pasó? Se convirtieron en empresas", señaló en diálogo con Gestión.Recordó que pese a que ya había disminuido el terrorismo surgieron empresas de seguridad privada. Para Mora, al menos 20 de ellas se dedicarían al espionaje industrial.