"LA ESTRATEGIA ERA TRASLADAR LA CARGA DE LA PRUEBA A CHILE Y FUNCIONÓ BIEN"
25 de enero de 2015

El estudio de Allan Wagner, en su casa de San Isidro, está lleno de cajas, rezagos de su mudanza desde Holanda, en donde fue agente peruano ante la Corte Internacional de Justicia. "Esta es la última vez que me mudo", dice. Al cumplirse un año de la lectura del fallo en La Haya, Wagner repasa las implicancias del histórico suceso.¿Qué es lo que rescataría del proceso de ejecución del fallo de la Corte de La Haya?La Corte estableció el límite y le encomendó a Perú y Chile determinar las coordenadas. Eso se hizo en un tiempo récord. Si bien no era condición para la vigencia del límite establecido, sí era importante precisarlas en las cartas náuticas. En general, uno puede decir que todo el proceso se condujo con serenidad. ¿Las relaciones con Chile están completamente normalizadas?Básicamente, sí. Ahora, hubo una cosa, ¿no? El día de la lectura del fallo, el ex presidente Piñera dijo que el llamado triángulo terrestre, de tres hectáreas y media, le correspondía a Chile. Eso nunca lo dijo la Corte. Es más, advirtió lo contrario. Porque en el fallo se dice que el punto de inicio de la frontera terrestre está fijado en el tratado de 1929, que es el Punto Concordia, y que su ubicación puede no coincidir con el punto de inicio del límite marítimo. La Corte se ha pronunciado sobre un caso de delimitación marítima, no terrestre. En fin, este tema generó un malestar, algo lamentable, porque se había trabajado mucho en lograr un ambiente de serenidad. Ahora ese tema proseguirá en el cauce diplomático. El Perú se mantiene en su posición, es decir, que no hay controversia sobre el particular. La diplomacia tiene sus modos y sus tiempos y, entre tanto, Perú y Chile siguen desarrollando sus relaciones a plenitud, lo cual es muy bueno para los dos. Que se haya resuelto un tema que involucraba 70 mil kilómetros cuadrados de mar, de los cuales más de 50 mil se asignaron al Perú, es algo que debe valorarse. (Edición domingo).