Una de las piezas claves de la organización delictiva de Rodolfo Orellana, Wilmer Arrieta Vega, admitió haber sido testaferro de la red para la cual estampó su firma en diversos contratos para la apropiación ilícita de terrenos del sector público y privado.Arrieta Vega confesó ante la comisión que investiga el caso en el Congreso de la República que firmó contratos de alquiler y de compra y venta de propiedades por orden de los hermanos Rodolfo y Ludith Orellana, ambos investigados por los presuntos delitos de lavado de activos y asociación ilícita para delinquir.El nombre de Arrieta Vega figura hasta en diez transacciones inmobiliarias, pese a que solo era un empleado de Orellana con un sueldo de 550 soles mensuales. Asimismo, fue representante legal de empresas vinculadas a la red, y según informes de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) realizó operaciones bancarias por significantes sumas de dinero.