El Perú vuelve a vivir un escándalo de espionaje que amenaza con envenenar las relaciones con Chile. El miércoles se conoció que dos agentes de la Marina de Guerra habían sido captados por el servicio de inteligencia sureño.Pero ayer, todo empeoró. Un tercer caso de espionaje se registró en los cuarteles de las instituciones castrenses, mientras crece la sospecha de una red de doble agentes al servicio de Chile.Se trata del técnico de tercera de la armada Alberto Gonzales Alejo, quien ha sido arrestado mientras se investigan las cuatro salidas del país sin autorización de los altos mandos. Sus destinos, Canadá, Brasil y Argentina, fueron establecidos por militares chilenos para la entrega de información privilegiada, según confirmaron fuentes de seguridad.El caso de Gonzales Alejo se suma a los procesos abiertos en contra del analista de inteligencia Alfredo Marino Domínguez Raffo y el operador Johnny Richard Pilco Borja, detenidos de manera preventiva en la Base Naval del Callao por las pruebas obtenidas por el sistema de contrainteligencia en base a la comisión de delitos de infidencia y traición a la patria por vender información clasificada a Chile.