No habrá descanso hasta atrapar al último. "¡A empezar de nuevo!", escribió el técnico de tercera Alfredo Domínguez Raffo en un mensaje de texto en uno de sus teléfonos celulares. Lo hizo el 18 de octubre de 2014, al día siguiente de haber sido retenido en la Base Naval del Callao. Para los agentes de la División de Contrainteligencia, se trataba de un aviso en clave para alertar a sus contactos de que había sido descubierto y que debían ocultarse. Demasiado tarde.Alfredo Domínguez así como el técnico de segunda Johnny Philco Borja y el técnico de tercera Alberto Gonzales Alejos -a quienes se atribuye haber entregado información a agentes chilenos-, creían que habían sido sorprendidos el año que pasó cuando se les comunicó que habían sido denunciados ante el tribunal militar. En realidad, la División de Contrainteligencia de la Dirección de Inteligencia de la Marina (Dintemar), inició el seguimiento de los sospechosos desde hace aproximadamente cuatro años.