Operadores de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINI), impedidos de opinar públicamente, revelaron que su institución es virtualmente objeto de una campaña demoledora, lanzada por las agencias particulares de inteligencia, en venganza por el cambio de política interna de prescindir de los contratos de servicios que han caracterizado su existencia desde que emergiera en reemplazo del desactivado ex-SIN. "La opinión pública debe saber que la DINI fue recortada en muchas de sus funciones con el propósito de evitar que incurra en los excesos atribuidos al ex SIN, y para cumplirlas en beneficio de las necesidades de la seguridad interna y externa, se optó por contratar los servicios de agencias particulares, que han operado como ‘mercenarios consentidos, y que ahora se quiere prescindir porque han significado más daño que beneficio", dijeron.