Todo indica que en el Congreso se ha perdido la vergüenza. El congresista nacionalista Jhon Reynaga se salvó de la suspensión por 120 días como había recomendado la Comisión de Ética porque él mismo votó en contra de la sanción, lo que obligó a la presidenta del Congreso, Ana María Solórzano, a dirimir el empate que se había producido la madrugada del viernes pasado.Eso significa que Reynaga no tuvo reparo para abstenerse de votar su caso. "No está impedido de votar, pero se puede cuestionar", dijo Mesías Guevara, integrante de la Comisión de Ética.