Si la fuga del cuestionado empresario Martín Belaunde Lossio de la residencia donde cumplía arresto domiciliario en la ciudad de La Paz (Bolivia) fue considerado como un escándalo en nuestro país, en tierras altiplánicas ha ocasionado todo un terremoto político, y con bajas incluidas, tanto en el gobierno como en la policía boliviana.Ayer, el presidente de Bolivia, Evo Morales, aceptó la renuncia del ministro de Gobierno, Hugo Moldiz, quien dimitió a su cargo tras aceptar la responsabilidad política por el escape de Belaunde Lossio. En su reemplazo, el presidente boliviano designó a Carlos Romero, de un perfil más político y más cercano a su partido, el Movimiento al Socialismo (MAS).De igual manera, Morales destituyó al comandante de la Policía de Bolivia, Luis Enrique Cerruto, cuya institución tenía a su cargo el resguardo del prófugo empresario. En su lugar, el general Edgar Ramiro Téllez asumió el cargo.El mandatario boliviano también dispuso que se incluya en las investigaciones judiciales al Comandante Departamental de la Policía de La Paz, Édgar Olguín. Cabe indicar que de acuerdo a las primeras pesquisas, hay una red policial implicada en la fuga de Belaunde Lossio.