Entrevista a Rolando Luque, adjunto para la Prevención de Conflictos Sociales de la Defensoría del Pueblo.Una convicción generada estos años respecto a los conflictos sociales en el Perú es su tendencia a ser cruentos. ¿Por qué derivan en violencia con muerte?Esto se debe creo a tres razones. En primer lugar, la rapidez con la que escala la violencia; luego, de parte del Estado hay una displicencia, una creencia de que se puede resolver el conflicto siendo indiferente o finalmente reprimiendo; y la otra, por la carta de la represión. No tenemos una policía especializada en control de multitudes y para atender la violencia en los conflictos sociales.Esto implicaría negar otra tesis, que señala que hay una razón cultural social de los peruanos. ¿Somos un pueblo violento y cruento? Yo rechazaría esa tesis de plano. No he observado en los conflictos sociales que la primera carta que se juegue la población sea la de la violencia. Lo que hacen generalmente es recurrir sí a la esfera pública.Una parte de la academia señala que este auge de los conflictos no es una ruptura sino la continuidad histórica de un país siempre situado al borde del conflicto.Estos 15 años lo que dejan como lección es que los niveles de intermediación política no han sido lo suficientemente eficaces. Sin embargo, como buena noticia es que estos 15 años de democracia son históricos, no los hemos vivido nunca en nuestra historia republicana y menos aún asociados al éxito económico. La gran pregunta es si en estos años de prosperidad hemos sido capaces de dar pasos seguros de cara a hacer sostenible la economía.