El último miércoles el fiscal de la Nación llegó a su despacho algo preocupado, según sus ayudantes. Parecía que sus esfuerzos por mantener y parecer independiente frente al Poder Ejecutivo y a la oposición eran inmanejables.Por un lado, Palacio de Gobierno había denunciado persecución política de parte del Ministerio Público y una gran molestia porque los hallazgos del caso se filtraran a la prensa. Por otro, al ex titular de la Primera Fiscalía de Lavado de Activos y Pérdida de Dominio Ricardo Rojas León no le había gustado su designación de "fiscal de apoyo" para el caso Nadine. Rojas había declarado estar "confundido" por el nuevo rol asignado. "Nunca he visto este tipo de cargos en la fiscalía, estoy un poco confundido por esta situación", dijo.A sus allegados les había contado que se sentía ninguneado pese a su experiencia y sus recientes indagaciones en el caso Nadine, las que habían sido entregadas a la prensa y colocado otra vez en el centro de la atención a la primera dama.Horas más tarde, el fiscal de la Nación, Pablo Sánchez, confirmó la incomodidad de Rojas en su nuevo cargo, cuando este anunció a un medio periodístico que estaba "evaluando renunciar" al cargo nuevo.(Edición sábado).