Desde que asumió el gobierno Ollanta Humala, agentes de la Dirección Nacional de Inteligencia (DINI) mantuvieron bajo estricta vigilancia a los civiles y militares retirados que ejercieron funciones como ministros de Defensa, así como a los jefes del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas y de las comandancias generales del Ejército, la Marina y la Fuerza Aérea. No se salvaron ni los amigos ni los aliados políticos.Por si fuera poco, la DINI, durante el tiempo en que estuvo bajo la conducción de Víctor Gómez Rodríguez, compañero de promoción de Humala en la Escuela Militar de Chorrillos, también sometió a escrutinio a los oficiales en actividad del Ejército pertenecientes a la misma promoción Héroes de Pucará y Marcavalle, que se graduó en 1984. No había confianza ni en los condiscípulos del entorno más íntimo.Los reportes que enviaron al Congreso la Superintendencia Nacional de registros Públicos (Sunarp) y el Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (Reniec), sobre las búsquedas que hicieron en sus archivos los espías de la DINI, revelan que desde 2011 hasta fines de 2014 se desplegó un plan de inteligencia con el objetivo de rastrear, de manera concienzuda y sistemática, información sobre las autoridades del Ministerio de Defensa, del Comando Conjunto y de los institutos armados.La República tuvo acceso al registro de búsquedas que hicieron los agentes de la DINI en Sunarp y Reniec y comprobó que los ex ministros de Defensa Daniel Mora Zevallos, José Urquizo Maggia y Pedro Cateriano Bellido -actual primer ministro- fueron rastreados en reiteradas oportunidades. Los archivos de Urquizo, no obstante su condición de legislador oficialista, fueron revisados hasta 29 veces. (Edición domingo).