El Vaticano admitió haberse sorprendido al descubrir que el martillo y la hoz adornados con un Cristo crucificado que el presidente boliviano Evo Morales le regaló al papa Francisco fue diseñado por un cura jesuita asesinado en 1980. El Papa quedó perplejo cuando Morales le entregó en sus manos el inusual regalo. Al principio se pensaba que el presidente socialista había encargado ese diseño.