Por el momento no hay mucho pero es suficiente para que las autoridades peruanas comiencen a hilar fino y puedan averiguar en un mediano plazo si el esquema de megacorrupción liderado por la cúpula de las principales empresas del "Cártel del Petrolao" se repitió en el Perú.La operación policial "Lava Jato" en Brasil ha permitido establecer que las constructoras de ese país concertaban con los directivos de la petrolera estatal Petrobrás la repartición de las principales obras públicas y elevación de los montos de estas a cambio de entregar una parte de esa millonaria diferencia a los funcionarios públicos y a los principales políticos del Partido de Trabajadores y sus aliados.De acuerdo con los avances de las investigaciones de la Policía Federal y Ministerio Público brasileños, esta figura se remonta a años atrás, durante el primer gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva.El esquema de corrupción promovido por los empresarios brasileños para asegurar grandes obras bajo la cubierta de supuestos lobbies se dio también en el exterior.En el caso peruano, la aparición del brasileño Marcos de Moura Wanderley y, recientemente, de Zaida Sisson servirá a las autoridades para identificar el lado nacional de esta amplia red de corrupción.(Edición domingo).