En 1990, el Perú tenía una hiperinflación galopante. Como ministro, Juan Carlos Hurtado Miller tomó una decisión corajuda para detener el deterioro nacional. Luego se metió con Montesinos, esa es otra historia.Hace 25 años, el 8 de agosto, usted anunció el ‘fujishock’ al país. Finalizó diciendo: "Que Dios nos ayude". ¿Quién ideó la frase o fue algo espontáneo?Fue planeada entre Augusto Bedoya, Felipe Ortiz de Zevallos y quien habla. Antes nos habíamos reunido con monseñor Ricardo Durand Flórez, quien nos ayudó tanto. Se habló de que era necesario dar un mensaje de fe. Monseñor nos insinuó frases. De la reunión con Felipe y Augusto Bedoya salió la frase. La redacción final del mensaje la hizo Felipe con la maestría que él tiene escribiendo.¿Ensayó?Nada. Fuimos directamente al Canal 5, donde estaba Héctor Delgado Parker. Antes estuvimos discutiendo con el Consejo de Ministros el mensaje desde las 8 a.m. Había desacuerdos. A las 7 p.m. dije: "Bueno, quien quiera me acompaña". Me fui al canal y comenzamos a escribir el ‘teleprompter’, por eso salimos a las 9 p.m., cuando estaba anunciado a las 7 p.m.¿El presidente Alberto Fujimori estaba convencido de ello? Habíamos conversado con él sobre el programa, pero no sabía los detalles de cuánto costarían la leche, la gasolina. Sabía que era necesario, él es matemático. Había conversado con el jefe de asesores Daniel Schydlowsky, era partidario del gradualismo. Pero lo convencimos de que era necesario. Yo lo respetaba mucho, fue mi profesor. El debate fue duro. Finalmente aceptó porque es un hombre inteligente y nuestras razones eran técnicas. No había otra forma de detener el exceso de demanda que con un ‘shock’ de precios.(Edición domingo).