Tanto va el cántaro al agua que se rompe. Este viejo dicho calza perfectamente en el caso del excabo Emerson Fasabi Moscovich, muerto en extrañas circunstancias el 21 de julio en su habitación cercana a la residencia presidencial de la calle Castrat, en Surco. El ministro del Interior, José Luis Pérez Guadalupe, y el jefe de la Dirincri, general PNP José Luis Lavalle Santa Cruz, habían negado en todos los idiomas que ese muchacho hubiera trabajado en la casa de los Humala-Heredia, hasta que ayer el propio jefe de Estado los desmintió al afirmar que sí trabajaba para su familia."Este muchacho ha trabajado de vigilante. Después de la segunda vuelta ya no. Entiendo que este chico ha sido mandadero y que se recurseaba. Lo hemos utilizado y le hemos pagado, obviamente", aseguró Humala Tasso a la prensa.Acto seguido agregó, como curándose en salud, que estaba tranquilo porque "tengo entendido que no ha fallecido por mano ajena” (…) “Hemos hecho lo posible para que descanse en paz con sus familiares directos y más no podría decir porque no hay más que señalar".