Detalles inéditos de la controvertida política de gracias presidenciales del segundo gobierno aprista demuestran que fue una práctica masiva que acabó con más de 5 mil presos liberados, muchos de ellos narcotraficantes y criminales sentenciados por robo agravado, entre otros delitos, con cobro de cupos y manipulación de sus expedientes.El mismo Miguel Facundo Chinguel, entonces titular de la Comisión de Gracias Presidenciales, se encargó de ejecutarla en las instalaciones del penal de Lurigancho de Lima, en el segundo piso del auditorio de este establecimiento penitenciario, en la habitación del narco Carlos Butrón Dos Santos, (‘Brasil’) donde fue grabado, junto a los comisionados Manuel Carrera Toribio y Jaime Acevedo Saavedra.