A cuatro años de su construcción, con un valor superior a los S/. 820 millones, la planta de tratamiento de agua potable de Huachipa presenta un deterioro de sus estructuras que podría poner en riesgo el servicio si los daños no son reparados.Según el programa Cuarto Poder, esto ha obligado a Sedapal a plantear una investigación y exigir la respectiva reparación de los daños a la brasileña Camargo Correa y a la francesa OTV, que ejecutaron la obra como integrantes del Consorcio Huachipa.Además de ello, Ramón Huapaya, gerente general de Sedapal, dijo que el consorcio se niega a asumir los daños debido a que el contrato finalizó el 30 de setiembre pasado. Huapaya dijo que Sedapal recibió la planta hace 16 días -cuando ya se conocía de las fallas detectadas el 2014-, pero dijo que estaba obligada a hacerlo en esa condición porque, de lo contrario, debía firmar otro contrato con el consorcio.