Como un ejemplo inédito para la comunidad internacional de cumplimiento y ejecución expeditiva de una sentencia compleja, consideró la canciller Ana María Sánchez la ejecución del fallo de la Corte de La Haya, que zanjó de modo definitivo el diferendo marítimo entre Perú y Chile.Al cumplirse dos años del histórico veredicto, la diplomática peruana indicó que lo dispuesto por el tribunal internacional de La Haya se ejecutó en el más breve plazo y en un espíritu de buena vecindad, lo que por parte del Perú corresponde una muestra del apego a su tradición de respeto a las normas y principios del derecho internacional."La sentencia constituye un logro histórico, resultado de una política de Estado mantenida con convicción durante tres gobiernos democráticos. Fue una muestra ejemplar de unidad nacional, y debe ser vista como un modelo en otros asuntos", declaró la funcionaria.