Luego de marchas y contramarchas, el Ejecutivo habría decidido, en su interín, darle de baja a Doe Run Perú (DRP) para que sea liquidado ordinariamente, con lo cual los dos principales activos como son el Complejo Metalúrgico de La Oroya y la mina Cobriza serían vendidos por separado.Adicionalmente, la liquidación originaría el cese colectivo e inmediato de 2.400 trabajadores tanto del CMLO como de Cobriza, lo cual podría desencadenar una vez más convulsión social en La Oroya.En conversación con La República, el ministro del Ambiente, Manuel Pulgar-Vidal, descartó, en primer lugar, que las reglas ambientales exigidas para reactivar La Oroya hayan sido el factor determinante para que hasta la fecha no se hayan presentado postores, oficialmente.El titular del Minam explicó que los verdaderos motivos pasan por que el CMLO "es una planta obsoleta y los niveles de inversión son altísimos".En segundo lugar, refirió que el bajo precio de los metales a nivel internacional, así como los pasivos (de corte ambiental, social y laboral), no despiertan interés del inversor privado.Un hecho que resaltó Pulgar-Vidal es que, aunque se ponga el estándar ambiental más flexible en la historia de la humanidad, el circuito de cobre no lo cumpliría.