Un pasaje poco o nada investigado de César Acuña Peralta parlamentario es la extraña conducta que tuvo en los días en que el gobierno de Fujimori pretendía controlar el Congreso de la República en julio del 2000. Pese a la victoria electoral del 8 de abril del 2000, la agrupación fujimorista Alianza Perú 2000 obtuvo solo 52 curules contra los supuestos 78 de la oposición, por lo que sería minoría y ningún control del Parlamento.Alberto Fujimori y el jefe real de los servicios de inteligencia Vladimiro Montesinos pusieron en marcha una estrategia de reclutamiento de parlamentarios de la oposición -tal como se determinarían después en las comisiones del Congreso que investigaron los actos de corrupción- entre mayo y julio del 2000 para lograr una bancada de más de 60 integrantes.Varios congresistas electos de los partidos de oposición: Perú Posible (PP), Solidaridad Nacional (SN), Frente Independiente Moralizador (FIM), Partido Aprista (PAP) fueron conducidos a las instalaciones del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN), en Surco, para concretar bien su paso a las filas de la alianza oficialista o bien a apoyar bajo la fachada de independiente las iniciativas del tercer gobierno de Fujimori.Los parlamentarios "tránsfugas" y "topos" recibieron de Montesinos diez mil dólares mensuales y ofrecimientos diversos como la resolución de sus problemas judiciales u otros favores.