El control preventivo -como el aplicado en este caso- es tan importante como el que se hace luego de consumada la maña. Y por Edgar Alarcón se ha afirmado en su flamante cargo de contralor denunciando ineficiencia en el Ministerio del Interior. De paso, respondió así a quienes lo tildaron de hombre de este gobierno. supuesto que no nació ayer. Tiene 55 años de vida y 19 en el oficio. ¿Por qué aceptó el término de novato en boca de Pérez Guadalupe? Lo tomé como tal. Hoy cumplo 30 días en el cargo de contralor, pero tengo casi 20 años acá. Ingresé como un técnico contable durante la gestión de Caso Lay, he trabajado con cinco contralores. Es la primera vez en la historia de la contraloría que asume esta posición un técnico de la institución. Se está premiando la meritocracia y este es un ejemplo que tiene que continuar en todas las áreas del Estado. Definitivamente no es un novato, ¿pero tiene olfato para oler la corrupción como se jacta? Creo que la experiencia acumulada me hace ver con anticipación cuándo hay la intención de corrupción o irregularidades encubiertas. La frontera entre la ineficiencia y la corrupción es borrosa. Se nota en la actitud y hasta en los gestos del funcionario público. Yo puedo identificar claramente cuándo un funcionario por desconocimiento de la norma o ineficiencia ha cometido un error; pero a leguas se nota cuando detrás hay algo más. ¿El nombramiento lo cogió de sorpresa? Como antecedente le cuento que yo postulé en el 2009 para ser contralor, al concurso que organizó la PCM. Participé y llegué a la parte fi nal y no tuve la suerte. Al fi nal, el presidente pone a una persona. Esta vez, terminó la función de Fuad Khoury y quedé de interino. Ahí surgió la propuesta y no tuve ningún acercamiento con el partido de gobierno, salvo, y lo preciso, que el presidente me invitó para conocerme.