El contrato suscrito entre el gobierno de Ollanta Humala y Airbus Defence and Space, en el que se detallan las condiciones de entrega del sistema satelital, es un acuerdo inequitativo, excesivo en garantías a favor del fabricante francés e inflexible con el Estado Peruano, que, inexplicablemente, aceptó renunciar a recursos de amparo y reclamación. ¿Por qué los negociadores permitieron la redacción de un documento semejante? Si el satélite se arruina, incluso por un error del fabricante, el Estado Peruano aceptó privarse de formular una demanda.El contrato, de 317 páginas y al que tuvo acceso Perú21, fue suscrito en Lima el 16 de abril de 2014, día de José Labre, santo de los menesterosos. Por la manera en que está redactado el documento, ese puede ser más que solo un detalle anecdótico. En el contrato se lee: "El proveedor (Airbus Defence and Space) o sus filiales y subcontratistas, y sus funcionarios, empleados y directores, no serán en ningún caso responsables ante el cliente (el gobierno peruano) o cualquier entidad que controle o sea controlada por el cliente, o se encuentre bajo el control común del mismo y sus respectivos funcionarios, empleados o directores, por cualesquier importe que represente la pérdida de ganancias o ingresos, lucro cesante, pérdida de uso o daños indirectos, que surjan del cumplimiento o incumplimiento de sus obligaciones en virtud del presente compromiso de suministro".