Un memorioso observador político recordó que, en otros tiempos, un cardenal hubiera invitado a desayunar al presidente Pedro Pablo Kuczynski (PPK) y a Keiko Fujimori para reconciliarlos. Pero como esto no parece viable, surgió ayer un inesperado intermediario.El alcalde de Lima, Luis Castañeda Lossio, exhortó con locuacidad a PPK y a Keiko a sentarse y dialogar para restituir los ánimos desunidos del país. Algunos se preguntaron si Castañeda estaría dispuesto a convertirse en una suerte de "bisagra" política capaz de interacturar y lograr acercamientos concretos entre el Ejecutivo y el Congreso, hoy enfrentados en torno a una inminente censura al ministro Jaime Saavedra.Diversas voces de Fuerza Popular y del Gobierno expresaron su respaldo a un entendimiento que desactive la actual tensión, aunque no tenían idea de cuál sería el mecanismo específico para ello.