"No entiendo el apuro en iniciar una negociación cuando entre febrero y marzo llegará la información procedente de Brasil y Suiza", señala el economista Manuel Romero, quien ha estudiado en profundidad el contrato de concesión del gasoducto del sur (GSP) firmado entre dicha empresa y el Estado. A su criterio, es necesario entender cuáles son las implicancias reales de la participación de Odebrecht en el Perú antes de iniciar una negociación con la empresa.Sostiene que cuando se habla del monto involucrado en la corrupción todos hacen un cálculo muy elemental: "Si hay US$ 12,000 millones en proyectos y se ha pagado una coima de 5% (la tasa de coima que se pagaba a Petrobras variaba entre 4% y 5%) son US$ 600 millones. Ese es el razonamiento simple, pero el mayor perjuicio al país no viene de ahí sino de los contratos que son ternos a la medida".