Mercedes Aráoz Fernández, de 55 años, dialoga con este diario en su despacho en la vicepresidencia de la República, en Palacio de Gobierno. Destaca en ella su visión conciliadora, que prioriza los asuntos técnicos, sin rehuir el debate político.El Presidente hizo desde París una declaración áspera. "Hay una saña y un tono que no corresponden a una sociedad democrática", en referencia a las tensiones con la mayoría parlamentaria. ¿Lo comparte?Sí. Porque, por ejemplo, ayer (jueves) presentan (Fuerza Popular) la interpelación a Basombrío. Es totalmente válido un proceso de interpelación por parte del Congreso. En eso no estamos en desacuerdo. Pero apenas presentan la interpelación comienza la amenaza de censura, sin siquiera escuchar las respuestas a las preguntas que están planteando. (...) Entendemos que son gajes del oficio político, pero podemos encontrar otro espacio, otro lenguaje entre nosotros porque ambos partidos, tanto nosotros como Fuerza Popular, estoy convencida de que tienen una vocación real por servir al país. (…) No quiero generalizar. Son discursos que incomodan. El público que nos ve en la prensa dice, ¿pero por qué se pelean tanto? Cuando en realidad estamos trabajando juntos. El portavoz del fujimorismo, Luis Galarreta, ha sido categórico. Dijo que FP no tiene interés en ningún pacto o alianza con el Gobierno de PPK en los próximos cuatro años. ¿El Gobierno quiere una alianza con Fuerza Popular? Mira. No necesitamos una alianza ni pacto. Lo que necesitamos es una línea de comunicación, de trabajo, que nos permita coordinar. Nadie les obliga a asumir nuestros costos en decisiones políticas. Tampoco tenemos que obligarnos a cargar con costos políticos de ellos. Cada quien carga con sus responsabilidades. Lo que sí necesitamos es que haya un espacio donde la comunicación entre nosotros mejore. Con todas las fuerzas políticas, no solo con el fujimorismo. Y tiene que ser una comunicación democrática. A veces yo los escucho y pienso, sí, es una buena idea. ¿Por qué no la recogemos? Pero que creo que también tenemos que sentirnos acogidos en ese sentido. Eso no significa un pacto. Eso no significa que se someten a nosotros. Eso no significa que hay un acuerdo tras bambalinas. No. Es un ejercicio democrático, respetuoso, donde valoremos las ideas de los otros y no nos descalifiquemos simplemente por hacerlo. (Edición domingo).