Mauricio Mulder fue uno de los promotores de la controversial moción con la que se citó de urgencia al ministro de Economía, Alfredo Thorne, al Congreso. Sin embargo, luego del revuelo generado, se muestra tranquilo.Al Congreso se lo criticó por la premura al citar a Thorne ante el pleno, un día antes de su presentación ante la Comisión de Fiscalización. ¿Se apuraron?De ninguna manera. El audio salió el 4 de junio y nosotros lo citamos el 15. Pasaron 11 días en los que pudo dar la cara y optó por irse de viaje. Reflexionamos sobre su cita en la comisión cuando regresó y pidió que se le reprogramara para dilatar la situación. ¿No era una presión para conseguir su renuncia?No. El objetivo era que explicara. ¿En 14 días no pudo regresar a enfrentar una acusación política? Todo era una estrategia. Entonces dijimos: "Que venga al pleno". Si dilatar el tema era la estrategia del Gobierno, ¿por qué el Congreso aceptó citarlo el viernes?Para que no tenga pretextos. Esto sirvió para mostrar que Thorne se aferra al cargo y no tiene autocrítica. Para que el país sepa el espíritu antidemocrático que tienen algunos representantes del Gobierno, quienes consideran que el Congreso debe ser ninguneado o despreciado. ¿También sirvió, como dicen algunos, para "hacerle ‘bullying’"? Esa es una estrategia de victimización. Con ese cuento buscan tener impunidad. Es esa visión talibán de no renunciar e ir a la censura. Un desafío antidemocrático y dictatorial similar al de Alberto Fujimori [antes del autogolpe] de 1992.