Carlos Tapia fue diputado por Izquierda Unida en los 80 y, en esta conversación con Perú21, marca distancia entre esa izquierda de antaño, con Alfonso Barrantes a la cabeza, y el Frente Amplio de Verónika Mendoza y Marco Arana, a quienes tilda de "irresponsables" por la ruptura de su bloque político.¿Cuáles serán las consecuencias inmediatas de la ruptura del bloque del Frente Amplio? Se verán debilitados al interior del Congreso, perderán presidencias de comisiones, y los que se salieron no podrán votar en ellas. Las cosas se van a poner más difíciles de lo que ya estaban, pero lo más importante es que han generado -en el pueblo izquierdista y los que votaron por ellos- una gran decepción. Se consideraba que el Frente Amplio iba a superar los errores del pasado de la izquierda y uno de esos errores era la división. Lo que ha sucedido es una división que nadie se explica. Las divisiones se producen por diferencias programáticas, pero no porque se pelean dos o tres personas en la bancada.¿El origen de esta situación está en la concepción misma del Frente Amplio?Sí, porque no logró constituirse un verdadero Frente Amplio en el que existen tendencias que convergen en un mismo programa y plan de gobierno. Aquí, por discrepancias en el manejo organizativo de la bancada, el bloque se rompe, y eso no es común, no es normal en la izquierda, que es muy programática. Detrás de esto hay una puja entre la figura más carismática, que es Verónika Mendoza, y el liderazgo un poco opaco de Marco Arana.