El sector de maestros en paro perdió ayer la emblemática Plaza San Martín, en el Centro Histórico de Lima, tradicional punto de encuentro para manifestaciones sociales y políticas.El amplio recinto -ágora de sus asambleas políticas- amaneció ocupado por un sólido cordón policial que cercó el perímetro siguiendo instrucciones del Ministerio del Interior.Un buen número de docentes intentó recuperar su "cuartel general" de las últimos semanas.Ante la insistencia de los manifestantes, la Policía tuvo que dispersarlos con el uso de la fuerza, usando gases lacrimógenos e interviniendo con más resolución que antes a los más violentos.