Tiene 32 años testificando por el juicio de El Frontón. Este año, el Tribunal Constitucional cambió el delito de asesinato agravado por el de lesa humanidad. Para Luis Giampetri, quien estuvo en el debelamiento en El Frontón, esto es una aberración jurídica. El objetivo, según este oficial de la Marina, es el ex presidente Alan García Pérez.El caso de El Frontón se reabrió, pero esta vez por delitos de lesa humanidad. ¿Usted está involucrado?En el anterior juicio, que duró cerca de 30 años, estuve como testigo, era por asesinato agravado. La reapertura actual, que es ilegal, es por delitos de lesa humanidad. No sé si ahora me llamarán como testigo. Yo estuve en la primera parte del debelamiento del motín de los presos senderistas en El Frontón, ocurrido el 18 de junio de 1986. Me retiré al mediodía del día siguiente. En la mañana del día siguiente me relevó el capitán Vega Llona, asesinado un año después por Sendero. Como miembro de FOES, fui para hacer unos huecos para romper el muro perimétrico y que la Guardia Republicana ingresara. En ese intento le dieron en la cabeza a uno de mis hombres, le volaron un pedazo de la cara. Esperamos hasta la noche. Cambiamos de lugar porque los senderistas amotinados tenían posición en altura. Podían dispararnos.¿Los senderistas tenían armas entonces?Claro. Les quitaron sus armas a la Guardia Republicana y tenían quesos rusos, ballestas, dinamita, habían creado túneles debajo del edificio, debilitándolo. Yo lo viví. Sin embargo, todo está escrito en un folleto senderista llamado ‘Día de la Heroicidad’ (lo muestra). El motín fue simultáneo en los penales de El Frontón, Lurigancho y Santa Bárbara (mujeres). Fue una acción coordinada. Hacía tres años que la Guardia Republicana no entraba detrás de los muros que rodeaban El Frontón. Era zona liberada, no ingresaba nadie. El motín estaba recontra preparado. En la madrugada del 19 de junio, intentamos abrir otro hueco, los senderistas disparaban. Empecé a rampar y me abrí la mano con unas lajas. Sangraba, por eso salí al mediodía del 19. Con el primer boquete cayó un pedazo de muro con un senderista amarrado con un cuchillo en la espalda. Dijo que él quería rendirse, pero a quienes decidían esto los mandos senderistas los mataban.(Edición domingo).