POLÍTICA Y CORRUPCIÓN: EL COMPLEJO CASO DE UN PAÍS AL FILO DEL BANQUILLO
8 de octubre de 2017

Dos expresidentes tras las rejas, uno cuya extradición se tramita, otro que enfrenta la seria acusación de liderar una "organización criminal" y el actual jefe de Estado, nada menos, involucrado en una investigación fiscal. Estas irrefutables situaciones no hacen más que cuestionar la idoneidad de los mandatarios que elegimos en los últimos 30 años, pues todos, a excepción del desaparecido Valentín Paniagua, enfrentan alguna investigación, proceso o incluso condena por graves delitos, entre los que destaca el de corrupción.Para desmenuzar esta coyuntura y tratar de encontrar algunas de las razones que nos han conducido a esta situación, Correo buscó la opinión de destacados especialistas en distintas disciplinas, quienes coincidieron en que, además de un obvio caudillismo, esto se debe a la falta de institucionalidad en nuestros partidos políticos.El psicoanalista Moisés Lemlij, por ejemplo, asegura que respaldamos a candidatos inadecuados o simplemente "malos" porque tenemos la impresión de que poseen las cualidades de un líder, mientras que aquellos vistos como probos pueden percibirse como débiles."Deliberadamente votamos por el poco escrupuloso; el honorable nos parece un tonto (…). Votamos por el mal, ni menor ni mayor (…). Siento que votamos por gente inadecuada porque creemos que tan solo alguien que roba puede hacer algo. Esto no es roba pero hace obra, sino: "necesitamos a alguien que roba para ver si hace obra", sentencia.(Edición domingo).