CENSO NACIONAL SE DIO EN MEDIO DE RECLAMOS, OMISIONES Y CALLES VACÍAS
23 de octubre de 2017

Eran las cinco de la tarde y lo que debía terminar no terminó para todos. Ni siquiera había comenzado. En la zona de Cantagallo, en el Rímac, a las mujeres shipibo konibo Sanken Benxo y Pexe Biri nadie les había preguntado si se sentían mestizas, quechuas, aimaras o indígenas de la Amazonía. En el asentamiento humano 15 de Noviembre, de Villa María del Triunfo, los vecinos decían que "no los habían censado" y "que ya no existían en el mapa". En Miraflores, anunciaban resignados que nadie les había tocado la puerta. Así, ayer, los peruanos que viven en las zonas urbanas lanzaban una seria advertencia: no todos habían sido contados.Después de 10 años, el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) puso en marcha los Censos Nacionales (de Población, de Vivienda y de Comunidades Indígenas) para actualizar la información sobre los peruanos, sus indicadores sociales, culturales y económicos. Una oportunidad para saber cuántos somos y cuánto nos falta que, sin embargo, se realizó en medio de quejas de ciudadanos que no fueron empadronados y de los jóvenes voluntarios encargados de aplicar el cuestionario, quienes -según denunciaron- no contaban con el número suficiente de cédulas de empadronamiento, de stickers, ni con planos de su zona de trabajo debidamente actualizados.