El respaldo del ministro de Justicia y Derechos Humanos, Enrique Mendoza, a la posibilidad de castigar con pena de muerte a los violadores de menores de edad no ha caído nada bien en el Gobierno.El primero en enmendarle la plana fue el presidente Pedro Pablo Kuczynski, quien aclaró que, pese a la indignación que pueden provocar los abusos sexuales, nuestra Constitución no acepta la pena capital."En nuestra Constitución no aceptamos la pena de muerte, pero obviamente ese tipo de personas tienen que ir a un hospital psiquiátrico, porque algunos de ellos son enfermos y otros tendrán que ser severamente castigados", declaró ayer desde la zona de Cantagallo (Rímac).Es más, el Mandatario adelantó que conversará "en su momento" con el titular del Minjus.Vale señalar que la reacción de PPK era de esperarse, dado que, durante las pasadas elecciones, ya se había mostrado en contra de la pena capital para violadores, propuesta que entonces impulsó su rival Keiko Fujimori.