"Estamos presentes para rendir cuentas. Dejo en claro que yo solo tuve una única consultoría a un consorcio, por la cual rendí un informe, cobré mis honorarios y pagué mis impuestos bancarizados, y nunca más. Eso no tiene nada de malo".Estas fueron las palabras del ex ministro de Defensa Mariano González Fernández al salir de la sede del Equipo Especial del caso Lava Jato en el Perú, en la avenida Abancay.Subrayó que pese a que no tiene ninguna orden de detención, ni ninguna restricción a su libertad, se presentó voluntariamente a la Fiscalía para demostrar su disposición a colaborar con las investigaciones.Sin embargo, quien hasta hoy no es visto, y desde el martes en la noche se viene ocultando de las autoridades, es Samuel Carlos Campusano Dulanto, presunto asesor externo del Gobierno Regional del Cusco y "lobista" en el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF).Este personaje, según la Fiscalía, es el "engranaje clave" en la investigación al ex ministro de Defensa. Samuel Campusano y su hermano Carlos fueron los que hicieron el "negocio" con la constructora Odebrecht para interceder ante el MEF y liberalizar y agilizar un crédito, de bonos soberanos, a favor del Gobierno Regional del Cusco.