A las 8:11 de la noche, micrófono en mano, apareció ante los periodistas el papa Francisco. Se le veía agotado, en el lado derecho de su frente una vena se pronunciaba. Era el décimo vuelo en siete días, el último, que lo devolvería por fin a Roma luego de haber cumplido con disciplina militar una agenda apretada. Pero las ruedas de prensa en el aire son una tradición suya, un gesto de transparencia que, a pesar de estar cansado.Sobre el Sodalicio de Vida Cristiana, una agrupación peruana que está denunciada por abusos sexuales, el Papa empezó recordando, sin mencionarlo, a Germán Doig, ex vicario general de la asociación sobre quien penden varios testimonios de violación. "Parecía de mucha virtud -dijo-, murió e investigándolo un día se descubrió que tenía doble vida". De hecho, el Sodalicio lo había postulado para santo.Después remarcó que el fundador del grupo, Luis Figari, no solo ha sido acusado de agresión sexual, sino también por "manipulación de consciencias". Reconoció que la Santa Sede le llevó a cabo un proceso que lo condenó al retiro, no a la expulsión, y contó que el acusado ha apelado ante el Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, la máxima instancia de la justicia eclesiástica."Por los datos que tengo -declaró-, [la nueva resolución] saldrá en menos de un mes". Y recordó lo que pasó después de la primera denuncia: "Ese juicio fue gatillo para que otras víctimas de esa persona hicieran juicio civil y eclesial, entonces, si la Signatura Apostólica pone fin a este juicio primero, sea a favor o en contra, ya no tiene sentido [quedarse con el primer caso] porque este hombre ahora sí, hay cosas mucho más graves que dirá la justicia".Remarcó que ahora "son varios casos graves e intervino la justicia civil, lo cual en estos casos de abuso siempre es conveniente, porque es un derecho, y creo, por lo que sé, pero no estoy muy al tanto, que la cosa es bastante desfavorable al fundador". Así, el Sumo Pontífice confió en que, paralelamente al proceso en el Vaticano, el Poder Judicial peruano actúe como es debido. Está pendiente resolver un pedido de prisión preventiva del Ministerio Público contra Luis Figari. Él, que vive en Roma, tendría que ser extraditado.