El diablo está en los detalles.La primera vez que enfrentó el proceso de vacancia, el mandatario Pedro Pablo Kuczynski en repetidas ocasiones ofreció disculpas por no haber sido lo suficientemente diligente para explicar la diferencia entre sus actividades como funcionario público y como propietario de la empresa privada Westfield Capital, cuya administración encargó a su amigo, Gerardo Sepúlveda Quezada. Quedó la sensación de que todavía no lo había dicho todo.El último 10 de enero, pocas semanas después de que Kuczynski se salvara de la destitución, el Banco de Crédito del Perú (BCP) entregó a la comisión Lava Jato la información que le había requerido el grupo parlamentario sobre operaciones financieras en las que pudieron haber participado Westfield Capital, First Capital y eventualmente Kuczynski y Sepúlveda. El informe confirmó que, efectivamente, existieron operaciones financieras vinculadas con millonarios proyectos de Odebrecht, la constructora brasileña que fue asesorada por Westfield Capital, cuyo dueño es Kuczynski.El reporte del BCP motivó que el Frente Amplio y Nuevo Perú presentaran, cada uno por su lado, dos nuevas mociones de vacancia de Kuczynski, y que el vocero de Fuerza Popular, Héctor Becerril, anunciara que su partido podría apoyar los pedidos de destitución "porque se trata de un caso de presunta corrupción". En menos de un mes, el presidente afrontará un nuevo intento de desalojo de Palacio de Gobierno y por el mismo caso.(Edición sábado).