Hasta que ocurrió lo que se temía. Los cabecillas terroristas Osmán Morote y Margot Liendo abandonaron ayer el penal de Ancón para cumplir arresto domiciliario en Chaclacayo y Santa Anita, respectivamente, en el marco del juicio que se les sigue por el atentado a la calle Tarata, con lo que se acrecienta la indignación general por la decisión judicial que ordena dicha medida.Desde Cusco, donde cumplía actividades oficiales, el ministro de Justicia, Salvador Heresi, aseguró que el Gobierno no se quedará de brazos cruzados y que se evalúa medidas para evitar que más sediciosos "estén saliendo por la ventana".Indicó que la idea es promover normas que permitan, por ejemplo, "limitarles más la cancha" a los jueces y fiscales, para que actúen con la mayor severidad en casos de terrorismo.(Edición sábado).