El fallo que envió a los terroristas Osmán Morote y Margot Liendo a sus casas, aunque allí estén arrestados, ha ofendido la memoria nacional. El presidente del Poder Judicial, Duberlí Rodríguez, tiene mucho que explicar sobre la autonomía de los jueces y su deber jurisprudencial. Lo llamamos a Quito, donde participa en la Cumbre Judicial Iberoamericana.¿En qué falló el Poder Judicial -no la fiscalía- para que se haya producido el terrible espectáculo de ver a Abimael Guzmán celebrando la excarcelación de Morote y Liendo?Esto merece una autocrítica de todas las instituciones del sistema de justicia, incluido el PJ, la fiscalía, el Consejo Nacional de la Magistratura. Respecto al Caso Tarata [por el que Morote y Liendo estaban cumpliendo prisión preventiva, pues sus condenas de 25 años terminaron en el 2013], han pasado varios años, ya se habían cumplido todos los plazos para la prisión preventiva y no estaba lista la acusación, se sabía que la excarcelación iba a suceder.Más allá de dictar su fallo, ¿a los jueces no les preocupa el aspecto docente de hacer justicia? Ello los debería llevar a evitar escenas como la de Guzmán abrazando a Morote.Lo que solemos recomendar a las salas es que llamen la atención a todas las partes para que se comporten. Esa invocación se hace antes de la audiencia y se puede retirar a quienes no la cumplen. Esa escena en la sala fue una afrenta. Pudieron tener la precaución de no sentarlos juntos.¿No preocupa el efecto de las sentencias en la ciudadanía?El juez tiene que dictar justicia de acuerdo a su conciencia, a la Constitución y las leyes. No se puede acomodar la sentencia al estado de ánimo ciudadano. Existen resoluciones populares y también las impopulares.(Edición domingo).