El presidente de República, Martín Vizcarra, se dio un baño de popularidad en el Altiplano puneño, una región que por años lo consideró enemigo público por el diferendo limítrofe entre las regiones de Puno y Moquegua.Apenas salió del aeropuerto Manco Cápac de Juliaca, el mandatario recibió el saludo y abrazo de decenas de personas que llegaron de diversas provincias para hacerle conocer con memoriales sus principales problemas. Vizcarra correspondió el afecto con un apretón de manos y por momentos habló frente a frente con el público.La escena era contraria a la última visita en marzo del ex presidente Pedro Pablo Kuczynski, que fue recibido con pifias y protestas por sus vínculos con Odebrecht.Diversos gremios planeaban protestar contra el mandatario pero sus dirigentes desistieron. Se sorprendieron que Vizcarra se acerque a la gente rompiendo incluso el protocolo de seguridad. Con PPK ocurría lo contrario. Era imposible acercarse por los varios cordones de seguridad.En su primer contacto con los medios, Vizcarra no perdió la oportunidad de reconciliarse con los puneños por el problema territorial entre Puno y Moquegua, del cual fue su gobernante. "La delimitación debe hacerse de manera independiente, por parte de las autoridades de la Presidencia del Consejo de Ministros. Tenga la seguridad, yo lo garantizo", dijo.Así ratificó que no intervendrá en el proceso de demarcación entre ambas regiones. Recordó que en campaña se abstuvo de hablar sobre el tema y como mandatario ahora se vuelve a eximir del tema para que se resuelva de manera técnica e independiente.(Edición sábado).