Verónika Mendoza (con su equipo) busca inscribir (el plazo vence en noviembre) a Nuevo Perú. En esta entrevista denuncia las trabas que, dice, son impuestas desde el Congreso para cerrar el paso a nuevas opciones políticas. Y responde sobre la marcha del gobierno de Martín Vizcarra y, cómo no, de Venezuela.¿Qué evaluación hace de estos primeros momentos del gobierno de Martín Vizcarra? Lamentablemente, más allá de algunos gestos importantes y declaraciones de buena voluntad, estamos viendo más de lo mismo, ¿no? Creo que lo que le tocaba al señor Vizcarra era jugar un rol histórico, enfrentar una profunda y estructural crisis política, lo cual requería de su parte empezar con algunas reformas.¿Cuáles?Como la reforma política y la reforma tributaria, para ponernos en el terreno económico. Pero ni en lo uno ni en lo otro se ha comprado el pleito.Esta semana ha habido modificaciones en el ISC.Cuando lo que se necesita es un giro de timón en reforma tributaria, lo que hacen es aumentar el ISC a las bebidas azucaradas, a los cigarrillos.¿No está de acuerdo?Está muy bien y lo saludo. Pero, ¿qué hay de las millonarias exoneraciones tributarias a las mineras, bancos, casinos y universidades privadas como las del señor Acuña que le significan al Estado un perjuicio de 16 mil millones de soles? Tiene que haber un compromiso real, no solamente parches. Si no abordamos las reformas de fondo esto se va a poner peor. Si no se aborda una reforma política integral esto se va a terminar de podrir por dentro y el próximo Congreso va a estar lleno de corruptos y narcos.Es decir, usted ve en Vizcarra una continuación de Pedro Pablo Kuczynski.Es más de lo mismo: continuidad en el sistema político, en el modelo político. Saludo que se hayan puesto sobre la mesa algunos temas, sin embargo no bastan parches.¿Cree que Vizcarra no tiene liderazgo?Lamentablemente, este gobierno del señor Vizcarra no está a la altura del momento histórico para enfrentar la grave y profunda crisis política. Es cierto que haber sacado a Kuczynski ha sido un paso importante contra la impunidad, pero las reglas que permitieron la corrupción de él y los presidentes anteriores se mantienen intactas.