Un singular hecho llamó ayer la atención no solo de nuestra feligresía, sino también de los políticos. Mientras el recién electo cardenal Pedro Barreto (jesuita) criticaba al Congreso en una conferencia de prensa ofrecida en Huancayo, el también cardenal Juan Luis Cipriani (Opus Dei) era condecorado por las autoridades del Poder Legislativo en Lima.Barreto, a la sazón arzobispo de Huancayo, cuestionó al Congreso debido a que, desde su punto de vista, no entiende el sentir de los ciudadanos."El Parlamento vive a espaldas de la realidad del país, y estar de espaldas al Perú significa corrupción (...), que definitivamente no podemos aceptar porque es un poder del Estado muy importante", sostuvo la autoridad eclesiástica.Las declaraciones de Barreto se dan en un contexto en el que se vienen cuestionando las compras que ha realizado el Congreso, entre ellas, de arreglos florales, televisores, frigobares y computadoras, aparentemente sobrevaloradas.Desde el punto de vista de Barreto, el Congreso se obnubila ante el poder económico. "El mismo Estado ha manifestado que ha crecido la pobreza, es cuestión de ver la realidad. En Huancayo, cuando uno sale a los pueblos, se da cuenta cómo la pobreza lacera la dignidad de las personas", indicó.