Perú acumuló más de 11.000 reportes de operaciones sospechosas de incurrir en lavado de activos en 2017, un 35 % más que 2016 aseguró el superintendente adjunto de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), Sergio Espinosa. En 2016 se registraron más de 9.500 reportes, por los 7.200 que hubo en 2015, mientras que en 2014 se contabilizaron más de 6.000 sospechas. Espinosa explicó en una conferencia con la Asociación de Prensa Extranjera en el Perú (APEP) que los sectores preferidos para lavar activos por su poca o nula supervisión son el mercado inmobiliario, el comercio exterior y las cooperativas, entre otros. Puso como ejemplo viviendas que se venden sobre planos sin que luego se construyan, envíos al exterior que no se corresponden con la mercancía declarada y las sospechas de que las cooperativas contribuyen a financiar de manera ilegal a partidos políticos.