Esta historia deberíamos empezarla por el inicio, dada la trascendencia de un encuentro que prometía acabar con la relación tirante entre el Ejecutivo y la bancada oficialista de Peruanos por el Kambio (PpK). Pero lo que ocurrió al final del cónclave hace prever que habrá relación armoniosa, mas no fluida y amistosa. Al menos no entre los dos principales protagonistas de esta historia de desencuentros de poder (ver infografía): el premier César Villanueva y la vicepresidenta Mercedes Aráoz.Faltando diez minutos para el término del encuentro, el oficialista Sergio Dávila tuvo la espontánea idea de pedirle a ambos que estrechen sus manos como un gesto de que empezaba una nueva etapa. Vano intento. Ninguno quiso darse ese apretón para la foto.La negativa de Villanueva y Aráoz incomodó a los presentes. El ambiente -según fuentes oficialistas- se volvió algo tenso. Y no era para menos, pues la reunión había tenido picos de cordialidad, según reveló a la prensa el vocero de PpK, Gilbert Violeta."Pedir el saludo fue una imprudencia", declaró uno de los asistentes de la bancada de PpK a Perú21. "Fue totalmente fuera de contexto e innecesario. El momento no daba para una broma", añadió.