El fiscal de la Nación, Pedro Chávarry, denunciado constitucionalmente por los audios que demuestran su cercanía con el suspendido juez César Hinostroza, reafirmó que no dará un paso al costado, aunque aseguró que si existieran motivos para renunciar, lo haría. Consideró que la reunión que admitió haber tenido con un grupo de periodistas en casa del hoy detenido empresario Antonio Camayo no constituye delito alguno, pese a que inicialmente había negado el encuentro para "defender la institucionalidad de Ministerio Público". Según Chávarry, haber faltado a la verdad en torno a este encuentro solo fue "una versión que no perjudica a nadie". "Lo único que yo quería era salvaguardar a la institución a la que representaba. Una reunión con medios no puede configurar un delito, simplemente quería guardar la reserva (...). No voy a renunciar. Si yo tuviera motivos para renunciar, lo haría", expresó.