El fiscal de la Nación representa al Ministerio Público. Su autoridad se extiende a todos los funcionarios que lo integran, cualesquiera que sean su categoría y actividad funcional especializada. Así lo manda la Ley Orgánica del Ministerio Público.Pedro Gonzalo Chávarry Vallejos, el actual fiscal de la Nación, está dispuesto a ejercer esa autoridad sin "dudas ni murmuraciones", pasando por encima de los fiscales, los coordinadores de los sistemas especializados y los presidentes de las Juntas de Fiscales.De este poder no rinde cuentas a nadie. Es decir, todo queda supeditado a sus propios intereses, que pueden ser los de la institución, o los de terceros. A los fiscales solo les queda acatar y trabajar doble, para suplir el vacío del que se va.En ese ejercicio de poder, 24 horas después de la detención de Keiko Fujimori y horas después de que el Congreso archivara una denuncia en su contra, Chávarry decidió despedir a una de las fiscales adjuntas que apoyaban al fiscal José Domingo Pérez Gómez, con el simple argumento de "necesidad del servicio".La resolución de la Fiscalía de la Nación Nº 3620-2018-MP-FN que oficializó dar por concluidos los servicios de la abogada Erika Rocío Delgado Torres no da más señas sobre cuál es esa necesidad ni ese servicio.Junto a ella, de la misma manera inmotivada, fue despedida la abogada Susy Lorena Montero León, del segundo despacho de la Primera Fiscalía Especializada en Delitos de Corrupción de Lima.(Edición sábado).