Luiz da Rocha Soares, el extesorero internacional de Odebrecht, habló durante nueve horas con los fiscales peruanos en la sede del Ministerio Público Federal en la ciudad de Curitiba, al sur de Brasil. Les explicó en detalle y con amplitud cómo operaba y cómo se movía el dinero que la constructora disponía para las coimas. El interrogatorio fue tan ilustrativo e importante que ni siquiera hubo interrupciones para almorzar.Mientras Soares hablaba, una copiosa lluvia cayó sobre Curitiba. Se podría decir que la naturaleza buscaba limpiar la suciedad que el exejecutivo de Odebrecht les contaba a los fiscales peruanos.