El Grupo de Lima descartó el "uso de la fuerza" para sacar del poder a Nicolás Maduro, pero le advirtió que se abstenga de cualquier acción violenta contra el opositor Juan Guaidó, reconocido por unos 50 países como gobernante interino.En su declaración final tras una reunión en Bogotá, el grupo reiteró "su convicción de que la transición a la democracia debe ser conducida por los propios venezolanos pacíficamente y en el marco de la Constitución y el derecho internacional, apoyada por medios políticos y diplomáticos, sin uso de la fuerza".