Los pagos de millonarios sobornos a funcionarios públicos expuestos en la última semana por el exsuperintendente de Odebrecht en el Perú, Jorge Barata, solo nos recuerdan que la corrupción ha sido un nefasto pasivo enquistado en la construcción del país que ahora conocemos y desconocemos.El escándalo Lava Jato es considerado el caso de corrupción más grande en la historia de América Latina, pero los peruanos ya hemos vivido una época manchada por sobornos y compra de lealtades; el régimen de Alberto Fujimori (1990-2000) no dejó dudas. Fue una década de festín para los corruptos.Según Historia de la corrupción en el Perú, libro del fallecido historiador Alfonso W. Quiroz, US$2,038 millones fue el promedio anual del costo de la corrupción durante el gobierno fujimorista. Gran parte del dinero desviado provenía del erario nacional.