El fiscal Marco Guzmán Baca, quien durante seis años ocultó los audios que mostraban la presunta compra de testigos del Caso Madre Mía, intentó, en plena investigación, destruir todas las evidencias que involucraban al ahora ex presidente Ollanta Humala, tal como se desprende de varios documentos a los que accedió El Comercio. Guzmán obtuvo ese material como consecuencia de las interceptaciones telefónicas legales realizadas al cabecilla senderista Florindo Flores Hala ‘Artemio’. El 26 de setiembre del 2011, el fiscal envió un oficio a la División de Investigaciones Especiales de la Dirección Antidrogas del Perú (Divines) solicitando que se elimine ese material. Según el documento, Guzmán requiere al Departamento Técnico Judicial de la Divines que "efectúe la destrucción de las actas que no tengan que ver o que no estén relacionadas con los ilícitos o materia de investigación […]". Las pesquisas a las que el fiscal hace referencia -en el documento- estaban relacionadas con el denominado operativo Crepúsculo en el Alto Huallaga, cuyo objetivo era la captura del último cabecilla de Sendero Luminoso en libertad: ‘Artemio’.