El pleno del Congreso aprobó, la semana pasada, los seis proyectos de reforma política presentados por el Poder Ejecutivo y que fueron sometidos a una cuestión de confianza. Cuatro de estas iniciativas quedaron listas para convertirse en leyes, pero falta un paso previo: la autógrafa del texto final que debe salir del mismo Parlamento acompañada de las firmas del presidente y uno de sus vicepresidentes.El pleno aprobó seis proyectos, pero solo cuatro pueden convertirse en leyes inmediatamente, ya que se trata de modificaciones a leyes orgánicas. Las otras dos son reformas constitucionales que, al ser aprobadas con al menos 87 votos, deben ser sometidas a una segunda votación en la siguiente legislatura que comenzará, aproximadamente, en la mitad de agosto.