Al estilo que usaba la bancada de Fuerza Popular en el disuelto Congreso, el lunes a las 10 de la mañana, el presidente del Tribunal Constitucional (TC), Ernesto Blume, ingresó a la sala del segundo piso donde se reúne el Pleno, y simplemente anunció que ya contaba con los cuatro votos a favor del hábeas corpus que deja sin efecto la prisión preventiva de Keiko Fujimori, por lo que no habría más debate.Poco le importó que el jueves pasado, en esa misma habitación, acordaron que el magistrado Carlos Ramos elaboraría un texto alterno a su ponencia a fin de continuar con la discusión. El documento retiraría la propuesta de que la Oficina de Control de la Magistratura (OCMA) investigue al juez Richard Concepción Carhuancho, así como el análisis que hizo sobre los alcances de los delitos de lavado de activos y organización criminal.